Istanbul, Turkey

Mi carrera no es mi vida — Guía para hacer lo que se te de la gana con tu vida laboral

By Sergio Camalich

Primero que nada, quisiera dejar algo bien en claro desde el principio. Este texto no es para todo el mundo y definitivamente no se lo recomiendo a ningún lector. Es para aquel que está inconforme con su situación laboral; que sabe que puede hacer algo diferente, pero no sabe cómo o qué; que está en busca de una señal para lanzarse a la aventura o que simplemente ya está listo para mandar todo al demonio.

Segundo. Este texto no es una guía, pero sonaba lindo cuando pensaba en cómo titularlo. Es básicamente una compilación de pensamientos pensados bien pensadamente y que he ido fermentando en mi cabeza hasta que al fin me decidí a escribirlos mientras el insomnio ganaba la batalla durante un largo tren nocturno de Bulgaria a Turquía.

Tercero. Si después de todo, el lector decide continuar leyendo, es mi deber el tratar de disuadirlo un poco más: Por nada del mundo el lector debería de ver esto como un modelo a seguir. ¡Al contrario! Este texto es escrito por un horrible ciudadano.

Nunca he votado, no pago impuestos, no voy a la Iglesia, no he sido capaz de mantener una relación seria en 5 años, he dicho infinidad de mentiras a lo largo de mi vida, una vez me robé las figuritas de la Villa Coca-Cola de un Oxxo y—lo peor de todo—hubo una época en la que me gustaba Maná.

Dejando mis penas de lado, podemos continuar.

Amanecer en Lago Atitlán, GuatemalaAmanecer en el Lago Atitlán, Guatemala

Despertando a la realidad

Nunca he ocultado el hecho de que antes de ser Diseñador Gráfico, mi sueño siempre había sido estudiar Arqueología. Mi mente llena de imágenes de aventuras por el desierto o la selva, descubriendo tumbas milenarias y la conexión vital con algún homínido ancestral(poco sabía yo que ya había un par de esos en mi familia).

Después de que el destino se terminó de carcajear en mi cara, terminé entrando a la Licenciatura en Diseño Gráfico, profesión a la que le tenía cariño desde la primera vez que trabajé en una pequeña imprenta de mi ciudad y de la cual no sabía que se podía vivir, hasta que tuve que tomar la decisión de qué estudiar.

Pasaron los años y he de confesar que hubo una época en la que seriamente creía que todo lo que hacía era genial, que iba directo a “Las Grandes Ligas” y que estaba destinado a seguir los grandes pasos de Ogilvy et al.

Viniendo de una ciudad pequeña, es fácil ignorar que afuera hay un mundo grande y misterioso, en el cual millones de personas hacen exactamente lo mismo que tú. Más rápido, más bonito, más eficiente y–como diría uno que otro que conozco—más mejor.

Además, siempre estaba presente esa pequeña inconformidad, muy en el fondo de mi persona, por más que disfrutara lo que hacía. ¿Era este mi camino por el resto de mis días?

El hecho de poder ver claramente mi futuro, con todo y carretera pavimentada desde antes de los 30, no sólo me aterraba, también me llenaba de aburrimiento.

No tomó mucho tiempo para que me diera cuenta de que esa idea que tenía de mi, no era más que un cuento de hadas. Pero también me di cuenta de otra cosa: Mi persona no estaba definida por cómo me desempeñaba en el ámbito laboral.

Para bien o para mal, soy algo más complejo que eso.

DCIM115GOPROBuceando en Utila, Honduras

¿Qué más queda?

Gracias a ese momento en particular, hoy veo mi carrera no como un único elemento en mi vida al que me tengo que a dedicar, sino una de las varias herramientas que he desarrollado para lograr una meta en particular—cualquiera que sea ese mes.

“Pero Sergio, tu trabajo te permite viajar. El mío me ata a un escritorio”—me dicen. “¿Cómo le puedo hacer?”

Bueno, pero sí yo también empecé así y de cierta manera, aún sigo atado y buscando la manera de dejarlo atrás.

Si me permite viajar, es porque así me lo propuse y trabajé en ello por mucho tiempo. Estoy seguro que cualquier otra persona lo podría lograr también.

Además que no solamente trabajo como Diseñador mientras viajo. He expandido mi currículum a la fotografía, video submarino, guía de buceo, bartender, mesero, vendedor de tours, traductor, gerente de tienda; y si me piden que bailo, bailo.

¡Cualquier cosa—legal—que me permita cumplir mi meta de viajar! Mi clave es el no ser quisquilloso, decir que sí aunque no sepa y mantener una mente abierta.

Pero eso, amigos, es algo que cada uno de nosotros debemos de descubrir por nuestra cuenta. Y la mejor manera de hacer esto, es emprender.

Que conste, no me refiero a que todos nos tenemos que salir de nuestros trabajos a poner un changarrito, a ver si pega, sino al hecho de que hay que esforzarse todo el tiempo.

México necesita gente emprendedora para salir del hoyo en el que nos encontramos, pero primero debemos de emprender en nosotros mismos—la aventura más importante de todas.

Ahora, pareciera que me contradigo un poco con lo que escribo. “¿Lo estoy haciendo por mi o por la sociedad?”—se pueden preguntar. Pero pues es que las dos cosas van de la mano, caray.

Hoy, primero le debemos ser fiel a nuestra vida. Pero que esto no se malinterprete, pues no estoy incitando a una anarquía laboral, ni quiero que se me vea como un hippie rojillo.

Porque al final, si eres fiel a tu persona, significa que estás esforzándote por lograr algo, por mejorar, por alcanzar tus metas, cosa que beneficia a todos.

Si de paso eso significa que estás plenamente satisfecho con tu trabajo, ¡mejor aún! Si no, recuerda que una carrera es sólo eso; y así como a nosotros mismos, no la deberíamos de tomar tan en serio.

Ya de por si, miles de Universitarios terminan en trabajos que nada tienen que ver con lo que estudiaron, ¿qué más nos cuesta explorar otras oportunidades? Por más raras que puedan parecer.

Lo peor que puede pasar es que aprendas algo nuevo.

Vienna libraryLibros milenarios dentro de una librería en Vienna, Austria

Si de suerte se trata

La verdad, más que nada, he tenido mucha—mucha—suerte.

Si no hubiera sido por el esfuerzo constante y un gran cambio de actitud(entre otros tantos cientos de factores), no hubiera tenido la oportunidad de hacer esto, por ende no hubiera tenido muchas experiencias que me llevaron a descubrir otros aspectos de mi persona, los cuales ni siquiera tenía idea que existían.

No sólo eso, también he tenido la dicha de conocer gente en el camino, que me ha inspirado con sus ideas y sus vidas, a hacer algo más fuera del status quo que tan ahorcados nos tiene.

Naces, creces, te reproduces, no puedes comer tocino, te mueres.

Gracias, pero no gracias.

Tenemos tanta suerte de vivir en un mundo en el que podemos vivir tal y como queremos, si tan sólo nos la ingeniamos tantito, que limitarse al mismo formato que se nos ha implantado por cientos de años es más bien la verdadera locura.

“Pero Sergio, ¿qué hay del futuro? Familia, hijos, una casa, antigüedad en el trabajo. ¡¿Qué tal cuando seas viejo?!”

La verdad es que no tengo ni la menor idea, pero estoy seguro que mientras mantenga la actitud y el condenado emprendimiento, el resultado siempre será positivo.

Además, y este es un punto en el que me gustaría hacer un hincapié, el día en que decida “volverme serio”, será porque ya habré hecho todas esas cosas y visitado todos esos lugares que me habrán formado para entonces y no me restará ninguna inquietud, puesto que estaré plenamente satisfecho.

Blue Mosque, Istanbul, TurkeyEl interior de la Mezquita Azul, en Estambul, Turquía

Para terminar

Si algo me gustaría dejar como nota final, después de toda esta sarta de incongruencias, es:

1.- Es cierto el dicho que dice “No hay que poner todos los huevos en una sola canasta”. Personalmente, añadiría “siempre y cuando los pongamos”.

2.- En estos tiempos, el ‘fake it until you make it’ es más verdadero que nunca.

3.- Por ahí me tocó escuchar un ponente que decía que si la vamos a regar, que sea con el dinero de alguien más. Amén.

4.- Desde hace años llevo mi vida bajo la idea de que la forma en cómo pensamos es en lo que nos convertimos, dicha por mi compa Buddha. Parecerá una onda muy New Age, pero es verdad. Si piensas bien, te conviertes en bien; si piensas mal, en mal.

Y bueno, ya mejor le paro, que esto empieza a parecer libro de superación personal.

Calakmul, MexicoCaminando hacia Calakmul, México
  • carolina zarate

    me alegraste el dia con tu escrito sheko!!! que sigas igual de feliz en tu viaje por el mundo!!! un abrazo :)

  • alx mondragon

    Una barca en el puerto me espera; No sé dónde me ha de llevar
    No ando buscando grandeza; Sólo ésta tristeza deseo curar
    Me marcho y no pienso en la vuelta; Tampoco me apena lo que dejo atrás
    Sólo sé que lo que me queda; En un solo bolsillo lo puedo llevar
    Me siento en casa américa
    En antigua quisiera morir
    Parecido me ocurre con áfrica
    Asilah, essauira y el riff

    Pero allá dónde voy
    Me llaman el extranjero
    Dónde quiera que estoy
    El extranjero me siento

    También, extraño en mi tierra
    Aunque la quiera de verdad
    Pero mi corazón me aconseja
    Los nacionalismos, ¡qué miedo me dan!

    FRAGENTO ‘El extranjero’ – Enrique Bunbury

  • Nadia Mestizo González

    Sergio :) Qué chingonas fotos… que chingón todo tú :) te mando muchos muchos abrazos.

  • Moisés Maldonado V.

    Bien mi querido Sergio… Muy bien! Abrazos.

  • Monica Morales Vasquez

    Mi Sergio!!!! Hay partes de ti que descubri en este escrito…..mi apoyo es incondicional como mi amor por ti…..besos!

  • Mel Hesp

    Increíble. I WANT THIS.

  • Vianey Trujillo

    Sheko que fregón! Soy tu fan y creo que nunca hay que dejar de tener inquietudes, lo de ponerse serio a ver cuando… Que sigas divirtiéndote, conociendo, aprendiendo y viviendo la vida de esa manera. Motivas a querer hacer las cosas de manera distinta… Un abrazo!

  • Gis González

    Me encantó!, te deseo mucho mas éxito del que tienes ahora y que seguro conseguirás con tu actitud :) muchas bendiciones.

  • Lorena Cedeño López

    Serg, Cheko! me encantó tu texto. Gracias por escribir porque a través de tus palabras dejas esa semilla de inspiración. “Hoy, primero le debemos ser fiel a nuestra vida”. Un abrazo!

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